Caprichos de la vida.

La vida parece marchitarse, a veces, inesperadamente nos deja sin agua y comenzamos irremediablemente a morir de sed. Agonizamos en conflictos que no dependen de nuestra realidad, que nos son ajenos a nuestra siembra, que son inciertos, que vienen y se van.

Débiles siempre buscamos como sobrevivir, como fortalecen las alas para en la primer señal de mejoría abrirlas y elevarnos, y visualizar un nuevo camino, descubrir, una nueva realidad. A la par, y a discreción, forjamos nuestro arnés por si caemos, dejamos huellas por si queremos regresar y nos “tatuamos” para no olvidar.

Cuando demos pausas y respiremos nos daremos cuenta, que aun con el dolor, todo eran tan sencillo como esperar y regocijarse con el re-acomodo que la  vida de nuevo te da.

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